Expertos egipcios confirman su creencia en que el valle de Visoko alberga la pirámide más grande del mundo. En rueda de prensa en Sarajevo, el pasado domingo día 2 de septiembre, los especialistas afirmaron que el trabajo ahora consistiría en encontrar un lugar para estas pirámides en nuestros libros de historia. El egipcio Dr. Nabil M.A. Swelim dijo: “…¡esto es un descubrimiento increíble! Nos tomará tiempo entender el misterio de estas asombrosas estructuras de piedra y saber cómo se han construido…”
Según un último estudio publicado hoy en Science, llevado a cabo por los arqueólogos Iván Ghezzi, de la Universidad Católica de Perú, y Charles Ruggles, de la Universidad de Leicester, del Reino Unido, existen evidencias de lo que sería el observatorio solar conocido más antiguo del mundo: “Las torres de Chankillo nos proporcionan una prueba de las primeras observaciones solares y de la existencia de avanzados cultos al Sol, los cuales precedieron casi 2.000 años a los del Cuzco incaico”, afirman los arqueólogos.
Hasta ahora, en base a los relatos de los primeros cronistas, se creía que los primeros observatorios solares estaban en la región de Coricancha, cerca de Cuzco, o habían sido construidos por la cultura Moche, 600 años después de Chankillo.
Chankillo fue construido durante el colapso de uno de los mayores centros religiosos de los Andes, el Chavín de Huántar, entre el año 200 y el 300 a.C.
Toda la integridad maya se veía claramente reflejado en todo su acontecer diario, en su modo de percibir la vida y el cosmos. Ante semejante riqueza de contenido cultural se vieron obligados por necesidad a crear un complejo sistema de escritura jeroglífica exclusivo en mesoamérica. Formada por aproximadamente unos 800 signos de tipología pictográfica y que representan cada una de ellas una sílaba fonética. Este conjunto recibe el nombre de silabario. También estaban los de tipo logográfico, que eran representación de palabras mediante signos gráficos llamados glifos. Con estas herramientas linguísticas los mayas llegaron a desarrollar una profundisima literatura cercana siempre a la propia existencia del hombre en sí, a lo cotidiano, pero sobre todo a los dioses, al tiempo y a todo lo sagrado.
La intención principal de estas escrituras fue, por una parte, plasmar el devenir del tiempo, su medida y así plasmarlo en el calendario y, por otra, la representación gráfica de los dioses. Siempre presente que estos, según la mentalidad precolombina, crearon al hombre para que los alabasen a ellos mismos y les diesen vida. De este modo todo dios estaba provisto de una completísima vida e historia y toda esa lírica fue quedando plasmado en sus códices.
Fue la élite sacerdotal la encargada de sus diseños, elaboración y de su lectura pública. Sólo 3 de estos textos derivados de las leyendas originales se salvaron de la masacre conquistadora: uno es el Popol Vuh que es uno de los más completos de la mitología maya, habla de los orígenes del mundo y está considerada como su propia biblia. También deben considerarse los Libros de Chilam Balam, creados durante la época de la conquista y el Memorial de Sololá, escrito en cackchikel. Más tardíamente se escribió el Rabinal Achí.
Teotihuacán, la ciudad que sobrecogió a los aztecas cuando la encontraron ya abandonada hacía siglos y a la que puesto que desconocían su nombre bautizaron como Teotihuacán, en lengua náhuatl “la ciudad donde los hombres se convertían en dioses”, lleva en sus entrañas el misterio sin descifrar de una civilización poderosa que murió sin dejar rastro, abruptamente. Poco o nada se sabe de los que habitaron. Tampoco existe una cronología unánime ni coherente.
El siguiente documento está tomado de la obra colonial de Fray Juan de Torquemada“Monarquía Indiana” (1615), texto posterior a los escritos de fray Bernardino de Sahagún, y considerada como la más rica síntesis del pasado indígena mesoamericano.No es el único texto o referencia en la antigüedad de supuestos hombres o seres gigantes contemporáneos de una milenaria época desconocida y enigmática. Pruebas las hay, es cierto que en numerosas partes del mundo se han encontrado restos de huesos humanos de tamaño gigantesco, pero no ha habido ningún interés científico por investigar el asunto, supuestamente porque no existe manera de encajar esta especie de seres en ningún contexto oficial. Pero el tema está ahí. Fueron llamados hijos de los dioses, de la época dorada según los griegos, egipcios o hindúes, de cuando los hombres convivían con los dioses:
El viernes pasado fuí al museo de arte precolombino Barbier-Mueller aquí en Barcelona. Recuerdo haber estado hace años y me di cuenta que van cambiando las piezas en exhibición. Lo comento porque esperaba ver una máscara de jade maya. Fuí al museo a fijar la mirada a esa máscara. Algo que ya había hecho en su momento, ante la misma máscara, en Madrid en el museo de las Américas y aquí en el Barbier-Mueller. Pero ahora no estaba.
De todas las piezas que habían expuestas, que pude ver, me llamó especialmente la atención el remate de un cetro en piedra. Una lástima que no me hubiesen dejado filmar. La piedra tenía una fuerza extraordinaria. De perfecta forma y simetría. De 4 ejes perfectos señalados con remates con forma de aleta de avión, como los soportes de un cohete que sobresalen de la base. Una piedra de tonos verdosos, pulida. Perfecta. La piedra pertenece o perteneció a la cultura Chavín. Una cultura milenaria con unos conocimientos desconcertantes en matemáticas, arquitectura… Una manera sagrada de trabajar la piedra, algo común en muchas de las culturas precolombinas. Una iconografía marcada en extremo con fortísimas sensaciones de poder, de terror y gran saber. Emocionante Chavín de Huantar.
Transcribo el siguiente artículo realizado por Joaquín Grau para poder conocer un poco más sobre esta magnífica y desconcertante cultura:
La visión europea de los pueblos de Mesoamérica está adulterada por la propaganda española acerca de sus sacrificios humanos que constituyen, sin embargo, una rémora común a casi todas las culturas del planeta. Es cómodo para los herederos de los conquistadores (a uno y al otro lado del atlántico) que ese estererotipo sangriento se mantenga, pese a sus exageraciones y falsedades.
Ensimismados una buena parte de los nativos de Mesoamérica, cerrados y casi impermeabilizados a la cultura invasora durante quinientos años, son muchos los que han creído que el aliento creador de estos pueblos estaba tan muerto como los misteriosos restos arqueológicos que nos legaron sus antepasados.
¡Chichén-Itzá, ay Chichén-Itzá!
Gritaba la tórtola Mucuy,
Roja las alas y rota la algazara.
-”Chichén-Itzá, ¡llegó tu fardo de trece grados!
Y en las orillas de los pozos las serpientes,
Huyendo de la carga del katún, silbaban:
-”¡Le llegó su día al agua!”
Subido en un montón de calaveras,
El señor de la flauta negra empezó a tocar,
Llamando a los alacranes.
Era el filo del mediodía, y las ranas croaban:
¡Chichén-Itzá, ay Chichén-Itzá!
Tres lunas y dos Flores de Mayo fueron su existencia.
Oculto estaba su misterio, oculto queda.
Sólo lo saben las almas de los muertos.
Perdido.
Se perdío el signo jeroglífico y toda su enseñanza.
Llora Chac.
Llora el Tecolote-Venado y el gran Devorador de la carne,
La gran serpiente,
La de la cola encascabelada,
Fue destruída.
Su piel y la punta de sus huesos cayeron sobre las piedras,
Pero escapó su corazón, que se guardó en la tierra.
Y sobre él nació la Madre Ceiba.
Que se asentó derecha y alzó su copa,
Pidiendo perdón y hojas eternas al corazón del cielo.
Pero su tronco fue sellado,
Y en sus ramas las codornices murmuraban:
-”Por aquí paso el pueblo de los Itzáes,
Por aquí bailaron una vez los brujos del agua”
-”¡Más vírgenes!” “¡más niños, más varones!” gritaban los sacerdotes,
Mirando oscurecer las aguas del gran cenote ceremonial.
-”¡Más oro, más vasijas, más todo!
¡Todo lo nuestro es poco para salvar a Chichén-Itzá!”
Tutul-Xiú los miraba.
-Pobres sacerdotes míos, pensaba,
¡Pobres brujos del agua!
Pero he aquí el día que la pulcritud de los katunes se nos quiebra.
Di adiós a tu enseñanza hermano,
Que nadie más podrá entender;
Y di adios a tus dioses, hombre maya,
Que serán desde hoy tan solo piedras.
“El Libro de los Libros del Chilam Balam de Tuzik”, fragmento.
Mucho tiempo ha durado la discrepancia entre los que no daban a los olmecas el término de civilización por falta de alguna prueba de su escritura. Esto parece cambiar ahora, ya que nos llega la noticia de que un grupo de arqueólogos mexicanos ha identificado lo que parece ser el sistema de escritura más antigua de américa. Se trata de una piedra descubierta accidentalmente por nativos en el sur del estado de Veracruz, México, en 1999.
Hace ya algunos meses que saltó la noticia que hablaba del descubrimiento de pirámides semejantes a las precolombinas en Bosnia. El asuntó causó una gran polémica entre diversos círculos de “expertos” que negaban tajantemente el tema. Extraña postura de algunos que ni siquiera se han acercado al fenómeno. Sin embargo las contínuas excavaciones llevadas a cabo por el investigador arqueólogo Semir Osmanagic, a contrarreloj ante la inminente llegada del invierno Balcánico, demuestran que lo incialmente hipótetico se está transformando en una realidad asombrosa. Se confirma que en el lugar hay restos de al menos dos pirámides, las ya bautizadas como la “pirámide del sol” y “pirámide de la luna”.
Se puede demostrar actualmente que el violento ritual del sacrificio humano estuvo presente en toda Mesoamérica desde varios milenios A. de C. Existen pruebas que así lo demuestran. En la época de la conquista este evento general, dentro de las culturas mesoamericanas, sirvió de base para considerarlas salvajes y/o diabólicas por conquistadores, misioneros y colonizadores, aún cuando en Europa el número de ejecuciones religiosas fue muy superior a las del mismo período histórico de la América precolombina. Así, la mala fama del sacrifico humano se ha situado permanentemente en contra de estas culturas precolombinas llega